– Um poema de Augusto Roa Bastos – “Es la tierra imposible que a su imagen te hizo para de sí arrojarte.” (Luis Cernuda) Dejé al poniente la franja tutelar de la cigarra; un pueblo como un árbol […]
“Es la tierra imposible que a su imagen te hizo para de sí arrojarte.” (Luis Cernuda) Dejé al poniente la franja tutelar de la cigarra; un pueblo como un árbol y su ardiente madera que en mi caja de hueso y de memoria construye su guitarra doliente en lo más vivo de mi escoria. El pecho agujereado deja ver el latido tanteando las paredes del lado más despierto y desvalido. (Resístela, si puedes) El tronco empayenado crece todas las noches en el valle; gime y se desespera cuando huele mis pasos sobre el distante asfalto de la calle en que vivo. De obstinada manera tiembla en voz alta en todos mis pedazos. Temo que no se calle si no voy esta noche a la frontera. Conteniendo el aliento lo escucho entre el rumor de los hachazos. (Ni una pausa siquiera) Su quejido es tan fuerte que me alumbra la cara y me oscurece el pensamiento; tan delgado el temblor que nos separa y esta pared silvestre tan ligera, que un latido sangriento pone de pie mi vida a cada golpe que destroza a lo lejos su madera. _____________________________ Augusto Roa Bastos, escritor paraguaio (19171-2005). Em “El naranjal ardiente”, 1960.
Guatá significa caminhar na língua guarani. E nos nomeamos assim porque é este o verbo mais apropriado para distinguir o esforço humano na procura de conhecer a força das próprias pernas conjugada ao equilíbrio de tatear o tempo e o espaço.
Assine as notícias da Guatá e receba atualizações diárias.